Ediciones Nueve Puntas, Buenos Aires 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
Presentación del libro de Rosa Ginter
Ediciones Nueve Puntas, Buenos Aires 2011
jueves, 20 de octubre de 2011
Las aguas de la memoria y el olvido
Presentamos el libro de Rosa Ginter, Las aguas de la memoria y el olvido (Ediciones Nueve Puntas)
Una de las representaciones simbólicas más interesantes sobre el misterio de la muerte (tópico que aparece, como no podía ser de otra manera, en todas las literaturas del planeta desde el principio de los tiempos) se la debemos a los antiguos griegos. Según los poetas de la patria de Homero, había dos enigmáticas fuentes a ambos márgenes del Aqueronte que aguardaban a las almas de los muertos en su postrera travesía a la casa de Hades. Éstas se hallaban justo en el umbral que franqueaba el acceso al mundo del cual nadie retorna y, según la leyenda, podían conceder a quienes bebieran de ellas, o bien la memoria, o bien el olvido.
Hay en este libro de Rosa Ginter, cuyo título nos remite al relato mitológico recién mencionado, algo del orden de la evocación: un efecto de sortilegio que nos acompaña de principio a fin de su lectura. Los poemas que lo configuran son algo así como una recherche que nos invita a viajar por el tiempo. Pero no es este un tiempo cualquiera sino que es, por el contrario, un tiempo vivido y, por lo tanto, susceptible de ser recapitulado una y otra vez gracias a la modesta magia de los versos.
Diríamos que se trata entonces de un tiempo mítico que como el mar (un mar hiperbólico que excede el marco de la geografía poética y nos arrecia, y embeleza por igual desde su omnipresencia) genera una corriente por la que, precisamente, fluye Las aguas de la memoria y el olvido.
En cuanto al tema de los arquetipos que más recurrentemente aparecen en esta obra, nos parece que hay en lo implícito algo que nos remite al arquetipo lunar en su correspondencia con el mar, en tanto fuente de la que surge la vida, como así también, por otra parte, desde lo subjetivo, vemos una relación simbólica también con el pasado y, por ende, con el inconsciente.
La Luna gobierna sobre las aguas. No importa si se trata de lluvias, ríos o mares abundantes en peces. Ella marca un ritmo, un pulso constante; un abrir y cerrar, un perpetuo atar y desatar. Tal vez por eso se la tiene como ícono de la resurrección de las almas. Su influjo actúa sobre todo lo que fluye como la circulación de la sangre, la cicatrización de una herida, el crecimiento del pelo o las plantas. Por su ciclo de veintiocho días está asociada a la mujer y por lo tanto a la fertilidad. Y se sabe que también incide sobre los alumbramientos.
La gente del campo sigue muy de cerca los ciclos lunares sobre todo antes de sembrar o cosechar los frutos de la tierra. También se la asocia con los espejos porque su fuego es el reflejo del sol. Se dice que Pitágoras tenía uno mágico que ante la luz lunar mostraba el porvenir. Hay algo inefable en la Luna que desde siempre ha despertado nuestra imaginación, inspirando a los poetas. Hay en este cuerpo celeste un halo de eterno retorno que acaso la hace resplandecer muy especialmente entre todos los arcanos. Incluso para Robert Graves, la poesía, en definitiva, no es otra cosa que una derivación del lenguaje de los magos para quienes “la hermana del espejismo y del eco” era el símbolo manifiesto de una antiquísima diosa muy reverenciada (y temida) por casi todos los pueblos de la Europa paleolítica.
Pero volviendo a la obra que estamos presentando, diremos que, dentro de esta simbólica del mar que trabaja su poesía, está también, al mismo tiempo, el tema de la admiración (rayana en devoción), y el temor que éste provoca en las almas sensibles. Es éste un mar que a veces aparece como “poderoso, apacible y misterioso”, como “vínculo de pueblos”, pero también, en su faz oscura, como un “anochecer de desencuentros”. Metáfora, a veces, de nuestro incierto destino y personificación, en otros pasajes, de un poder complejo y ambivalente que nos recuerda al colérico Poseidón o al Jehová del Antiguo Testamento, que tanto es capaz de “besar las arenas quietas” o “castigar las rocas con impetuosa fuerza”. Un mar en ocasiones enigmático, que puede ocultar en sus profundidades sirenas cuyos deseos bien podrían resultar funestos, o asaltar a los marineros inexpertos con el veneno de la nostalgia. Tal como le sucediera al héroe Ulises en la Odisea.
Un mar que en algunos versos adquiere cualidades fantásticas, que sabe de la vida, pero también sabe de la muerte. Y hasta puede devenir magnánimo y condescendiente para conmoverse ante el juramento de dos enamorados que sellan su unión escribiendo sus nombres en la playa.
No obstante lo dicho, hay también otros motivos que aparecen en la poesía de esta autora, algunos de los cuales son: los lazos de pertenencia, el arte y la locura, el compromiso social y la transitoriedad. Sobre este último, no podemos dejar de asociar aquella conmovedora escena de la leyenda de Gautama el Buda en la que luego de ver un anciano, un enfermo y un muerto, se le revelan las tres marcas de la impermanencia.
Por último, quisiéramos hacer una mención acerca de los breves relatos que alternan con los poemas, historias mínimas plenas de un profundo humanismo que bastan para dar cuenta de la capacidad de Rosa Ginter también como narradora.
martes, 18 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
Ediciones Nueve Puntas
Rosa Ginter nace en el año 1939 en Necochea. Tiempo antes, su padre, procedente de la ciudad de Saratov, había llegado a la Argentina para establecerse en la Costa Atlántica. Madre de nueve hijos, fotógrafa de profesión, sintió desde muy joven un llamado a recorrer el país que había cobijado a ese padre inmigrante. Realizó innumerables viajes por el interior atraida tanto por la variedad de los bellos paisajes, como así también por la valiosa herencia de las diferentes culturas originarias que iba encontrando en ese devenir por la Argentina profunda, y que fueron despertando en ella un especial y marcado interés por cada una de sus múltiples manifestaciones artísticas. Lo cual se vería luego reflejado en su poesía.
Mujer sensible y apasionada con no pocas inquietudes estéticas que canalizó no sólo en su actividad como fotógrafa, sino también en algunas incursiones en la plástica y en las letras. Respecto de esto último, Las aguas de la memoria y el olvido, su primera publicación, da cuenta sobradamente de un talento y un brillo singular como poeta, pero también como narradora.
martes, 19 de julio de 2011
El libro del porvenir: presentación
Nota escrita por Claudio Cuellar para el programa de radio MARAVILLA STUD
El equipo de MARAVILLA STUD estuvo en la presentación de El libro del porvenir, diario de un soñador, organizada por Julio Recloux (quien nos visitara durante la última programación al estudio de radio) y llevada a cabo en la tradicional librería Clásica y Moderna.
El libro del porvenir fue presentado por Julio Recloux, Claudio Cuellar -el notero más deseado por las chicas argentinas- y por la novia del difunto autor; si bien se esperaba una escasa concurrencia debido al partido de fútbol, no obstante participaron muchas personas vendiéndose una cantidad enorme de ejemplares.
El Libro del porvenir es producto de una serie de anotaciones de La Turca, en donde se ahonda en la remembranza de situaciones ya pasadas, caducas, puesto que se busca a través de la escritura no sólo realizar un viaje interno sino reconstruir momentos y charlas inolvidables, en las que se plasman muchas ideas sobre distintos temas de la realidad, entre ellos, la política, la filosofía, el devenir del tiempo.
Empero, a lo largo del texto se vislumbra su verdadero propósito: esbozar una recherche de aquellos segmentos temporales disfrutados en compañía de su enamorada, de esta manera, el Libro del porvenir se inserta en la tradición literaria del amor que trasciende los umbrales de la muerte, trabajado, sobre todo, en las literaturas renacentistas y barrocas, y también en la poesía decimonónica inglesa (aclaramos que el autor de esta obra ha fallecido encomendándole a su amada la publicación de sus escritos: sí, no es ficción, sino el cumplimiento de un deseo de última voluntad de La Turca).
Asimismo, El libro del porvenir establece una interesante intertextualidad con los múltiples epígrafes (letras de canciones) utilizados al comienzo de cada capítulo estableciéndose, además, un lazo indisoluble entre los contenidos vertidos en ellos.
En síntesis: es una obra para disfrutar y para explorar el inteligente uso de la subjetividad y el plano onírico por parte del autor, en donde busca no sólo ofrecer una radiografía de sí mismo, sino además renovar un género literario (el diario) rompiendo con cuestiones estructurales y experimentando con lo propio. Un libro para recorrerlo con sumo detenimiento y, a la vez, un incentivo para lograr algo muchas veces difícil: un viaje hacia nosotros mismos.
(MARAVILLA STUD va todos los martes de 12 a 13hs por Conexión Abierta, la radio de la UAI).
domingo, 19 de junio de 2011
El libro del porvenir (Ediciones Nueve Puntas. Buenos Aires, Argentina 2011)
Hermann Hesse ha escrito en Demian, acaso una de sus más recordadas novelas, que “la vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”. Este libro de La Turca cuenta las experiencias de Gustavo. Los lectores sagaces podrán ver en ellas no sólo las huellas de este camino incierto aludido por aquel reconocido escritor alemán, sino también; en algún caso, por qué no, un espejo de su propia odisea.
Construido a la manera de un diario, basado en sus propias anotaciones, se trata en suma, del recorrido de un ser humano de carne y hueso, un devoto del rock y la poesía sabinera que vive, que se pregunta (obteniendo, a veces, un silencio por única respuesta), que piensa, que siente, que goza, que sufre; que acierta y se equivoca, que se desborda, porque como todos los hombres sólo sabe que no sabe. No obstante lo cual, alcanza a darse cuenta, por momentos, de que para poder disfrutar a pleno del juego es imprescindible primero aceptar sus reglas, una de las cuales será, sin dudas, la de que la travesía habrá de llevarse a cabo en el mar de la más absoluta incertidumbre. Hecho fundamental y, por supuesto, por demás inquietante, pero que sin embargo, una vez asumido hace de uno, no ya una víctima de las circunstancias, sino el dueño de las situaciones, lo que nos pondrá en el lugar del que porta la acción, es decir: en el lugar del héroe.
viernes, 27 de mayo de 2011
Mitos, leyendas y cuentos populares

Mitos, leyendas y cuentos populares por Julio Recloux
Acaso uno de los más bellos relatos árabes que conozco es el que explica por qué nacen en esa región los mejores narradores. La leyenda cuenta que cuando Aláh creó el mundo ordenó a uno de sus ángeles que distribuyera de manera equitativa los bienes y los recursos naturales para toda la tierra. Ocurrió, entonces, que cuando el ángel volaba con la bolsa de arena para esparcirla, apareció Satán y la pinchó, con lo cual toda la dorada carga cayó sobre Arabia Así es que, el Misericordioso, para compensarlos de este hecho les concedió, a los hijos de Ismael, el más bello manto de estrellas; y algo más, que los distinguiría por siempre: les dio el don de la elocuencia. En los libros de historia de la literatura del siglo XIX, estos bardos son mencionados en latín como confabulatores nocturni, dando cuenta del origen oral de su tradición y del hecho que acompañaban las caravanas en sus travesías nocturnas a bordo de las naves del desierto. Pero en todo Medio Oriente son conocidos como ashojs y se dice que fueron narradores de este antiquísimo linaje quienes le contaban a Alejandro de Macedonia, en sus noches de insomnio, aquel núcleo de historias que muchos siglos después conoceríamos como Las Mil y Una Noches.
Los mitos y las leyendas son portadores de una gran sabiduría. También, los cuentos populares que enaltecen el acervo folklórico de todas las tradiciones. Relatos fascinantes que han ido pasando de generación en generación llegando, casi sin alteraciones, de manera oral, hasta nuestros días. Sabemos que los primeros narradores de la Europa paleolítica contaban historias referidas a los animales que cazaban y al Gran Espíritu, al que llamaban el Señor de los animales. También los chamanes del México antiguo han hecho un arte de la narración y del crear historias ejemplares, y ni que hablar de los narradores taoístas de la antigua China y sus fantásticas historias sobre los Ocho Inmortales.
Los mitos, las leyendas y los cuentos folklóricos guardan muchos puntos de convergencia. En general suelen ser productos de una comunidad en particular, es decir, que no registran autores individuales identificables. Otro rasgo en común es que presentan innumerables versiones cuyas ramificaciones es imposible rastrear fehacientemente. No obstante, más allá de estas similitudes, presentan también sus diferencias.
En el caso del mito los expertos suelen hablar de narraciones anónimas que apuntan a explicar de manera más o menos poética o fantástica los orígenes del mundo, la sociedad o la cultura. Mientras que el cuento folklórico, en cambio, introduce un conflicto y alude así más a problemas de orden social, dejando a un lado las cuestiones cosmológicas o teogónicas presentes en el discurso mítico. Es decir que, según estos estudios, los relatos folklóricos típicos, encierran además de un mensaje social y secular, una función pedagógica e integradora. Pero quizá la mayor diferencia con el mito es que el cuento popular no requiere de ritual.
Las leyendas, por su parte serían narraciones basadas en un acontecimiento o personaje histórico que por algún motivo se ha vuelto paradigmático para la comunidad en relación a la construcción de su identidad (y por consiguiente en relación a la construcción de su memoria). Estos relatos más allá de su historicidad no están excentos, de portar elementos sobrenaturales o temas que en general encontraremos en algún otro enunciado mítico anterior transmitido por tradición oral.
Pero en definitiva, más allá de las diferencias y semejanzas que tienen estos diferentes tipos de discurso podemos concluir que todos ellos están atravesados por la gramática del lenguaje simbólico. Para el psicoanálisis, estos relatos, tiene un valor análogo al de los sueños. Es decir, que son suceptibles de múltiples lecturas, que pueden revelar aspectos ocultos de la personalidad humana. El mito es una de la formas de la literatura y hay quien afirma que todas las piezas de ficción aspiran a convertirse en mitos, en la medida en que son manifestaciones reveladoras del inconciente.
Las cuatro etapas del desarrollo artístico
- juliocesarrecloux
- Julio Recloux, escritor argentino, nació en Buenos Aires en 1965. Cursó estudios de psicología en la Universidad Nacional de Mar Del Plata y de Castellano, Literatura y Latín en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Ha sido alumno de Silvia Plager quien lo formó como escritor y coordinador de talleres literarios. Fundó el suyo en abril de 1999. Trabajó, más tarde, también, para la Secretaria de Cultura de la Nación, coordinando talleres en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. Estudió la psicología de Carl Jung y la obra de Joseph Campbell. Como narrador, ha publicado junto a Ana Quiroga y otros colegas en el 2004 el libro Cuentos al oído de Buenos Aires, editado por la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2010, publicó la primera antología de su taller bajo el título: Confabulatores Nocturni. Luego, en 2012 Fantasías elementales y La maquinaria del atrapasueños (Ediciones Nueve Puntas). Actualmente dirige el sello Ediciones Nueve Puntas, escribe en la sección literaria de la revista Uno Mismo y trabaja con sus alumnos en forma privada dictando clases individuales y grupales.