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sábado, 1 de diciembre de 2012

Dédalo y la vaca mecánica

Nota escrita por Julio Recloux para la revista Uno Mismo

domingo, 25 de noviembre de 2012

Taller de Creatividad y Desarrollo Personal en el Delta



Fotos de las jornadas de Creatividad y Desarrollo Personal llevadas a cabo durante el fin de semana en la casa del Delta en las que participaron los alumnos del grupo de los jueves. Agradecemos a todos los asistentes y en especial a Silvia por su hospitalidad!!!

lunes, 5 de marzo de 2012

Taller de iniciacion a la Narrativa en Palermo


La propuesta es reunirnos una vez a la semana, café mediante, para compartir textos clásicos y contemporáneos de la literatura universal. La lectura se hará desde la perspectiva del escritor, como un aprendizaje del proceso de la creación literaria. Además, se sugerirán consignas de escritura y se comentarán y analizarán luego en una puesta en común los textos de los alumnos surgidos de dichas consignas. Durante el desarrollo del taller, se invitará a los participantes a sumarse a una antología que se publicará al fin del ciclo.

(Propuestas de lectura por parte del grupo y análisis de los mismos según las categorías aprendidas).
Duración: 2 cuatrimestres
Día y horario: jueves de 19 a 20 30hs en El Cabure (Soler esquina Ravigniani).

domingo, 26 de febrero de 2012

Taller de Iniciación a la Narrativa en El Caburé


En nuestro último encuentro del Taller de iniciación a la Narrativa que se lleva a cabo en el bar El Caburé, hemos estado revisando algunos de los tópicos frecuentes en la literatura y la teoría literaria (concepto de fantasy y sus variantes, la construcción del relato y su diferencia con el cuento, la teoría de la ficcionalización, así como la revisitación de algunas corrientes y/o autores de la literatura universal, analizados también desde un enfoque psicoanalítico). No obstante, y para propiciar la adquisición de los contenidos vertidos por el coordinador, se insta a los alumnos para que traigan sus propias producciones escritas, que responden a una/s consigna/s dictada/s durante la finalización del encuentro (que, por otra parte, recordamos, para quienes deseen anotarse, es los días jueves de 19:00 hs a 20:30 hs).

Es interesante resaltar la metodología que se implementa en cada clase: los participantes leen su producción, que puede surgir tanto de una consigna específica dada por el coordinador o puede ser un texto ya escrito anteriormente, una vez terminada la lectura hay una devolución de los compañeros y del coordinador que apunta no sólo a dar sugerencias que ayuden a mejorar la escritura, sino también a dialogar sobre las sensaciones y las impresiones generales que pueda haber suscitado el texto en los presentes. Así, en cada encuentro participamos no sólo leyendo la propia producción, sino también desde nuestro rol de lectores aportando sentido al texto del compañero, desarrollando una escucha constructiva y nuestra comprensión lectora.

En la última clase ingresaron nuevos alumnos, que compartieron con nosotros poemas y cuentos, lo que derivó en breves explicaciones sobre "prosa poética" y "el Romanticismo", que permitieron la apertura en cada estudiante de una nueva perspectiva respecto de conceptos muchas veces banalizados. Aunque estos dos temas fueron, tal vez, los más resonantes, no faltaron las charlas sobre James Joyce, las Mil y Una Noches, entre otros.

Ahora bien, más allá de toda esta presentación que apunta a resumir cuál es la dinámica de nuestro taller de escritura, lo más valioso es la conformación del grupo y los interesantes textos que se van produciendo en el decurso de estos encuentros.



viernes, 27 de mayo de 2011

Mitos, leyendas y cuentos populares


Mitos, leyendas y cuentos populares por Julio Recloux

Acaso uno de los más bellos relatos árabes que conozco es el que explica por qué nacen en esa región los mejores narradores. La leyenda cuenta que cuando Aláh creó el mundo ordenó a uno de sus ángeles que distribuyera de manera equitativa los bienes y los recursos naturales para toda la tierra. Ocurrió, entonces, que cuando el ángel volaba con la bolsa de arena para esparcirla, apareció Satán y la pinchó, con lo cual toda la dorada carga cayó sobre Arabia Así es que, el Misericordioso, para compensarlos de este hecho les concedió, a los hijos de Ismael, el más bello manto de estrellas; y algo más, que los distinguiría por siempre: les dio el don de la elocuencia. En los libros de historia de la literatura del siglo XIX, estos bardos son mencionados en latín como confabulatores nocturni, dando cuenta del origen oral de su tradición y del hecho que acompañaban las caravanas en sus travesías nocturnas a bordo de las naves del desierto. Pero en todo Medio Oriente son conocidos como ashojs y se dice que fueron narradores de este antiquísimo linaje quienes le contaban a Alejandro de Macedonia, en sus noches de insomnio, aquel núcleo de historias que muchos siglos después conoceríamos como Las Mil y Una Noches.

Los mitos y las leyendas son portadores de una gran sabiduría. También, los cuentos populares que enaltecen el acervo folklórico de todas las tradiciones. Relatos fascinantes que han ido pasando de generación en generación llegando, casi sin alteraciones, de manera oral, hasta nuestros días. Sabemos que los primeros narradores de la Europa paleolítica contaban historias referidas a los animales que cazaban y al Gran Espíritu, al que llamaban el Señor de los animales. También los chamanes del México antiguo han hecho un arte de la narración y del crear historias ejemplares, y ni que hablar de los narradores taoístas de la antigua China y sus fantásticas historias sobre los Ocho Inmortales.

Los mitos, las leyendas y los cuentos folklóricos guardan muchos puntos de convergencia. En general suelen ser productos de una comunidad en particular, es decir, que no registran autores individuales identificables. Otro rasgo en común es que presentan innumerables versiones cuyas ramificaciones es imposible rastrear fehacientemente. No obstante, más allá de estas similitudes, presentan también sus diferencias.

En el caso del mito los expertos suelen hablar de narraciones anónimas que apuntan a explicar de manera más o menos poética o fantástica los orígenes del mundo, la sociedad o la cultura. Mientras que el cuento folklórico, en cambio, introduce un conflicto y alude así más a problemas de orden social, dejando a un lado las cuestiones cosmológicas o teogónicas presentes en el discurso mítico. Es decir que, según estos estudios, los relatos folklóricos típicos, encierran además de un mensaje social y secular, una función pedagógica e integradora. Pero quizá la mayor diferencia con el mito es que el cuento popular no requiere de ritual.

Las leyendas, por su parte serían narraciones basadas en un acontecimiento o personaje histórico que por algún motivo se ha vuelto paradigmático para la comunidad en relación a la construcción de su identidad (y por consiguiente en relación a la construcción de su memoria). Estos relatos más allá de su historicidad no están excentos, de portar elementos sobrenaturales o temas que en general encontraremos en algún otro enunciado mítico anterior transmitido por tradición oral.

Pero en definitiva, más allá de las diferencias y semejanzas que tienen estos diferentes tipos de discurso podemos concluir que todos ellos están atravesados por la gramática del lenguaje simbólico. Para el psicoanálisis, estos relatos, tiene un valor análogo al de los sueños. Es decir, que son suceptibles de múltiples lecturas, que pueden revelar aspectos ocultos de la personalidad humana. El mito es una de la formas de la literatura y hay quien afirma que todas las piezas de ficción aspiran a convertirse en mitos, en la medida en que son manifestaciones reveladoras del inconciente.

lunes, 16 de mayo de 2011

Clase abierta en la 37 Feria del Libro




Fotos de la Clase en la Feria del Libro

domingo, 17 de abril de 2011

El secreto de Sherezada


La escritura y el poder transformador de la ficción (Parte I)
Por Julio Recloux

Hay dos grandes motivaciones que normalmente llevan a los alumnos a tomar las clases. Una es la necesidad de hacer catarsis y poner en palabras algún que otro sentimiento más o menos escondido (generalmente acerca de alguna experiencia dolorosa o inquietante). Esto, por supuesto, tiene que ver, por un lado, con la necesidad de construir un relato que de cuenta de lo vivido, y por otro, con la de lograr darle sentido. Y ahí es donde se vuelve necesario apelar al potencial creativo que todos tenemos para construir nuestra subjetividad de un modo más libre y consciente. Suele suceder que a partir de las primeras clases el alumno descubre, como Nietzsche, que “no hay hechos sino interpretaciones”. Este descubrimiento es crucial no sólo en relación a la cuestión del proceso de ficcionalización en si, sino también en relación a aquello de que uno no enferma por lo que le ha ocurrido sino por aquello que interpreta de lo que le ha ocurrido. Hay infinitas maneras posibles de contar una historia. Y en esto estriba, en gran medida, el arte de hacer ficción.

Cuando los narradores del mundo antiguo ofrecían su relato sobre el origen de un río o las hazañas de un héroe, y éste era aceptado por la comunidad, no era por casualidad sino, porque había en esa historia algo del orden de lo numinoso para ese grupo. Los receptores de ese relato se sentían “tocados” muy profundamente por algo que o bien les daba un sentido de pertenencia o bien los inspiraba en una cierta dirección y los ponía en contacto con algo que ahora podían reconocer también dentro de ellos y esto es un fenómeno evidentemente de orden espiritual que va más allá de cualquier otra cosa y que explica en parte por qué ha habido en nuestra historia unos pocos relatos que han logrado una circulación fuera de lo común y una pregnancia que ha perdurado a través de los siglos, mientras que otros se han perdido en el olvido.

Pero hay otra motivación, además de esta a la que acabo de referirme, y es el tema de la vocación literaria. Esto es algo para lo que no hay edad. Es muy curioso pero, a diferencia de lo que suele pasar con otras profesiones, uno no suele llegar en forma directa a la literatura. Es muy común que los escritores sientan ese llamado que implica toda vocación luego de haber abrazado antes alguna otra. Sabemos, por ejemplo, que Macedonio Fernández venía del derecho y que Nabokov se dedicaba al estudio de las mariposas. El caso de Gurdjieff es acaso uno de los más emblemáticos: su vocación por la escritura le sobrevino a una edad muy avanzada; luego de un accidente automovilístico que casi le cuesta la vida. Curiosamente, su padre también había resultado un gran ashoj. En uno de sus libros más conocidos (Encuentro con hombres notables) los lectores que se lo propongan podrán leer un capítulo encantador en el que el fundador del cuarto camino, a quienes los parisinos apodaban Monsieur Bon Bon, le rinde un sentido homenaje.

Quizá el hecho de que para escribir sea necesaria cierta dosis de madurez, explique en parte esta cuestión de la aparición tardía de esta vocación a la que aludíamos más arriba. Pero no siempre es así (Borges sabía desde sus siete años cuando escribió en inglés un texto sobre el Quijote, que su destino sería el de escritor). Y de hecho no son pocos los jóvenes que sienten también este llamado tempranamente y acuden a tomar clases con el objeto no sólo de perfeccionarse sino también de lograr acceder a una guía que les permita descubrir el mundo de los libros desde otro lugar al que se plantea en los ámbitos académicos.

Pero ya sea que uno venga por una necesidad de hacer catarsis o por una cuestión más vocacional o por simple hobby, lo cierto es que escribir es una actividad que tiende un puente hacia nuestra interioridad. Es decir, un escritor es alguien que le cede la voz al alma. Esto implica aprender a escucharnos ya que el primer lector de lo que escribimos somos nosotros mismos. En este sentido uno termina por pensar que un escritor es antes que nada un buscador. El texto no es más que una excusa para llevar a cabo la búsqueda, que sin duda ha de ser tan incierta y tan ardua como la de un alquimista. No hay satisfacción más grande que la que sobreviene cuando uno logra redondear un texto y dice: “Uf, por fin… Esto es lo que yo quería decir”. Por eso no hay que pensar la literatura en términos de un eje de buena o mala porque eso no existe, lo que existe es “eso” que uno quiere decir y el anhelo de expresarlo es tan urgente que solo se satisface cuando uno encuentra las palabras y la manera más eficaz de decir aquello que tenía para decir.

Todo el arte en general trata de esto. Y la literatura es una rama del arte. Al escribir, uno entra en contacto con su propio panteón de dioses y demonios. Es decir, con esa mitología privada a la que uno desciende todas las noches cuando cierra los ojos para que cese el mundo. Todos los personajes fantásticos que nos ha deparado la mitología no son más que la manifestación de contenidos que habitan en nuestra alma y que han tomado una determinada forma o tal o cual nombre según las épocas y las culturas, pero detrás de los cuales subyacen indefectiblemente los diversos arquetipos. La literatura es, en definitiva, una suerte de mitología más personal. Hay una relación muy estrecha entre los personajes mitológicos, los de los relatos de las diversas religiones y los de la literatura. Se dice por ejemplo que Dostoievsky le rezaba a una imagen del Quijote, y que Baudelaire hacia lo propio con un retrato de Poe, al que jamás le faltaban velas encendidas.

La escritura a mi me ha enseñado, entre otras tantas cosas, a establecer una buena relación conmigo mismo. Es común que les digamos a nuestros hijos que deben tener buena relación con los demás pero solemos pasar por alto el detalle de que esto debe empezar por casa. Hay muchos “yoes” en uno mismo y escribir es un ejercicio muy interesante que permite sacarlos a la luz y observarlos con cierta perspectiva (aunque por supuesto esto nunca es algo fácil de lograr). El arte, en ese sentido, y no sólo la escritura, que es de lo que yo me ocupo, sino el arte en general, no es otra cosa que una experiencia espiritual. Y por eso hablaba antes de la búsqueda de los alquimistas. Lamentablemente, en el imaginario colectivo, está muy instalada la idea de que la espiritualidad sólo cabe en las prácticas formales de las diversas instituciones religiosas. Entonces ocurre que si una persona no participa de ninguna de estas prácticas se dice de ella que no tiene espiritualidad alguna. ¿Se imaginan cuanto se escandalizaría una persona estructurada y prejuiciosa si un escritor le dice a boca de jarro que su espiritualidad pasa por su práctica literaria? Pero es la pura verdad y lo saben todos los escritores y todos los que trabajan con el arte porque sencillamente lo experimentan todos los días. Y cuidado que cuando hablo de arte, no lo hago en el sentido de una esfera de actividad exclusiva de ninguna elite, sino por el contrario en el de una experiencia espiritual que debería ser un derecho de todo hombre. Todo ser humano, por el solo hecho de serlo, está capacitado tanto para apreciar como para producir hechos artísticos.

El secreto de Sherezada


La escritura y el poder transformador de la ficción (Parte II)
por Julio Recloux

A propósito de las instituciones religiosas y de esta distinción que cualquier persona más o menos esclarecida debería ser capaz de establecer, respecto de que una cosa es la espiritualidad, y otra muy distinta, las diferentes organizaciones humanas que se proponen administrarla, hay un relato que solía utilizar Krishnamurti que ilustra maravillosamente esta cuestión. La historia es muy antigua y figura en el Panchatantra, un texto hindú conformado por una serie de fábulas cuyo autor desconocemos y que dice lo siguiente:

El diablo al parecer ha decidido junto a algunos de sus secuaces darse una vuelta por la Tierra. En eso, uno de los suyos ve en el suelo un trozo de la verdad y alarmado le pregunta a su maestro:

-¿Qué debemos hacer? ¿No sería inconveniente para nuestros planes dejar esto tirado y correr el riesgo de que alguien lo encuentre?- Al diablo no se le mueve un pelo, así que sonriendo le responde:

-Se ve que no conoces aún a los hombres… Dejaremos justamente esto ahí para que alguien lo encuentre y decida organizarlo y erigir una institución. Nada hay más conveniente que esto para nosotros.

Pero volvamos al tema de la ficción, término que hemos mencionado reiteradas veces, y aclaremos que, a contrapelo de la idea que normalmente se hace la gente, es algo que no tiene absolutamente nada que ver con la mentira. Vale decir, que cuando alguien miente, pone en juego algo que fundamentalmente tiene que ver más con el engaño, ya que la mentira siempre se presenta como verdad. La ficción, en cambio, se presenta tal como es. Uno sabe desde un principio que está leyendo una novela o que está viendo una película. No obstante, hay algo en la ficción que incide en nosotros y produce una serie de efectos en nuestra manera de percibir las cosas. Quién no ha sentido alguna vez, luego de leer un libro de esos que a uno lo atrapan, que ha perdido la noción del tiempo transcurrido. Uno se siente luego de esa suerte de éxtasis que es la lectura, como si hubiera emprendido un extraño viaje. Esto hace a la médula íntima del dispositivo de la ficción que es tremendamente poderoso. Nadie vuelve a ser el mismo luego de leer Crimen y castigo. A esto se refería Aristóteles cuando hablaba del efecto de la obra de arte en el espectador: la catarsis.

El hombre siempre ha necesitado de la ficción. Hay algo en ella que nos facilita una apertura en torno a ampliar el campo de nuestra experiencia y nos conecta con un saber acerca del mundo y de nosotros mismos que no tiene nada que ver con lo racional sino con aquel conocimiento silencioso del que hablaba Carlos Castaneda: un saber que subyace en nuestro inconciente y que la ficción nos permite actualizar. Nuestra vida se vería muy empobrecida si sólo contáramos, para aprehender el misterioso y mágico mundo que nos rodea, con la vía de la razón. No obstante, deberíamos ser capaces de conciliar ambas, pues las dos son necesarias para que podamos hacernos una representación más justa del universo y de quienes somos.

Una de las historias que para mi mejor da cuenta de este poder transformador que tienen los relatos está en las Mil y Una Noches. Me refiero a lo que ocurre con Sherezada y la modesta estratagema de la que esta heroína se valdrá para salvar a su comunidad de la locura de un rey celoso. Su hazaña consistirá simplemente en desplegar su talento para contar historias y dejar que sea el poder de la ficción el que noche a noche vaya desplazando el punto de encaje de Shariar no sólo para que deje de matar más mujeres sino para que sea capaz de descubrir el amor y construir su relación con la shakti desde otro lugar. No conozco al respecto una historia más lograda que esta, que obviamente tiene final feliz, aunque quizá podría contar también la anécdota sobre la muñeca de Kafka pero se me hace que mejor esta la dejamos para otra ocasión.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Análisis del cuento de Elina Escudero

Comentario del cuento "A diestra y siniestra" de Elina Escudero por Julio Recloux

El jefe de la redacción de un diario le ordena a Claudio (periodista y protagonista del cuento en definitiva) que escriba un artículo sobre el golpe de estado en Honduras. Dentro de este significativo marco se desarrolla “A diestra y siniestra”.

En un principio, podemos pensar que se trata de un cuento fantástico y relacionarlo, incluso, con esa clase de relatos que Todorov agrupa dentro de la red de los temas del yo. Pero basta que nos adentremos un poco en el corazón de su trama para que veamos que, podría ser también una ficción alegórica, al modo de las de Swift o C. S. Lewis.

El cuento está narrado en tercera persona siendo el punto de vista de la voz que enuncia el de Claudio, quien como hemos mencionado, debe escribir el artículo periodístico, aunque no precisamente en la mejor de las circunstancias.

Un gran acierto de este cuento en lo estilístico, en mi opinión, es el aprovechamiento de las metonimias. Este recurso, de hecho, será esencial durante todo el desarrollo del texto y podría estar metaforizando una lucha de poder a dos niveles: por un lado, desde el punto de vista social o ideológico, se puede leer como la discordia entre diferentes sectores de la sociedad; y desde el punto de vista del psicoanálisis, por otro, como el conflicto entre diferentes instancias de la psique. Lo cual nos permite destacar el alto grado de polisemia de este relato, que da cuenta, a un mismo tiempo, de este conflicto tanto en su manifestación macrocósmica como en la microcósmica.

El cuento se plantea, entonces, a partir de una disrupción inicial. Apenas su protagonista se dispone a escribir el artículo, se produce un desmembramiento, a partir del cual, sus extremidades (hecho que quisiéramos remarcar como portador de un alto grado de significación) se rebelan al orden imperante de su cabeza, desarrollándose, de ahí en más, una serie de disputas entre estas diferentes partes de su cuerpo. Parafraseando a Marx, diríamos que el relato es el relato de esta discordia. Uno de los puntos de máxima tensión es cuando el narrador nos dice que Claudio es testigo de cómo sus extremidades superiores se trenzan en un combate feroz por la hegemonía de las tareas que él les dará luego; especialmente de la de escribir el artículo. El punto de vista, como ya se dijo, está en la cabeza, que desde lo axiológico, en lo discursivo, aparece como la que detenta el poder. En relación a este detalle, el hecho de que esta disputa se de dentro de la conciencia de un mismo sujeto, acaso dote al cuento de una intensidad dramática especialmente lograda. Por otro lado, el hecho de que asimismo, en definitiva, todo se trate nomás de un sueño (es decir, de que “todo este en la cabeza” del periodista, hecho que resulta evidente sólo al final) nos hace pensar en un conflicto íntimo del protagonista en torno a las capacidades de reflexión (la cabeza) versus la de la acción concreta (las manos y los pies). Un tópico que encontramos también en Memorias del Subsuelo, de Dostoiesvsky,

Un dato que quisiera subrayar dentro de este análisis de “A diestra y siniestra” es que

más allá de la obvia alusión a lo ideológico en torno a los alineamientos de izquierda y de derecha (en la que incluiría, también, la cuestión de la dialéctica del amo y el esclavo presente en la relación de las extremidades y la cabeza, por un lado, y la de Claudio y su jefe por otro) hay además, en lo subyacente, otras implicancias, que remiten, mas específicamente, a otra cuestión. Me refiero al tema de las antinomias en general, que curiosamente para la mayoría de los filósofos de Occidente, son irreconciliables; mientras que para los de Oriente, en cambio, son complementarias (baste como ejemplo para el lector que citemos la archi conocida doctrina taoísta del Yin y el Yang).

Por otro lado, en relación al título, quizá podamos reflexionar que el saber popular haacuñado esta expresión para referir que algo ha sido hecho sin tino o de manera desordenada y caótica (a tontas y a locas, como quien dice). Lo cual no es un dato menor y marca otro acierto del texto en sus alcances metafóricos. Ya que es una expresión muy apropiada para simbolizar en algún sentido algo que está implícito en el relato: la desintegración que sobreviene cuando no hay armonía en la construcción de las relaciones entre las diferentes partes de un todo.

Creo que, en suma, este interesantísimo cuento de Elina Escudero invitará a algunos a reflexionar en torno al peligro del desmembramiento y la fragmentación al que nos expone la falta de dialogo y cooperación de los unos con los otros, y la incapacidad(tanto de la sociedad, como del individuo) para estimar los alcances y beneficios de la intersubjetividad y la pluralidad de discursos (lo contrario del monologismo implícito que conlleva la lucha por conquistar la supremacía de unos sobre otros). Ya que sólo a través de esta capacidad para armonizar y conciliar opuestos es posible alcanzar un saludable grado de integración que nos permita vivir con mayor armonía y realizarnos plenamente, más allá de las diferencias, tanto en el plano individual como en el colectivo.

Cuentan que una vez, en tiempos muy remotos, mucho antes de los que le daría a Moises para su pueblo, le dio Dios a los hombres un mandamiento de validez universal: “que una mano lave a la otra”, les dijo. Ahora que me dispongo a cerrar mi comentario, viene a mi mente este singular mandamiento, que acaso debamos a una antigua y olvidada leyenda, y concluyo que, efectivamente, una mano no puede lavarse a si misma, pero si en cambio, una mano lava a la otra, entonces ambas estarán limpias.

miércoles, 19 de enero de 2011

Fotos de la muestra de fin de año





domingo, 23 de mayo de 2010

La literatura como ficción: concepto de intertextualidad



En general, los que trabajan con la literatura están de acuerdo en que es un discurso principalmente ficcional. Esto quiere decir que todo lo que leemos como literatura no tiene de un modo necesario referentes directos en el mundo real. Entre el autor y el lector se establece un pacto por el cual el texto literario no se produce ni se consume como “verdad”. La referencia que se construye en cada texto se lee, fundamentalmente en relación con él. Sin embargo, la literatura (que es ficción y no “mentira” o “fantasía”) es profundamente “verdadera”: su autenticidad pasa por reconocer sus procedimientos de construcción de lo ficcional para, desde allí, representar lo real.
Pero, además, ningún texto aparece aislado respecto de los demás. Cada texto literario, si bien es concluso en si mismo siempre tiene puntos de conexión con otros textos previos que, de alguna manera, ingresan en él.
Un autor no escribe su obra desde la nada, tiene modelos y antimodelos que por presencia o por ausencia, podemos ver reflejados en ella. Además, esa obra también puede ser pie para una respuesta por parte de otros textos.
Esta relación se denomina, en sentido amplio, intertextualidad.

lunes, 22 de febrero de 2010

CURSOS Y TALLERES / 2011


La diosa blanca y el lenguaje poético

Según el poeta ingles Robert Graves, la Poesía se originó con el lenguaje de los magos europeos durante la edad de piedra. Era este un lenguaje hecho de conjuros y encantamientos en honor de la Diosa blanca cuyo símbolo es la luna que está asociada a la mujer en virtud de su triple misterio: como consorte, como madre y como maga. Esto explica porque la palabra de los poetas perdura a diferencia de la de la realeza que tiende a declinar cuando el rey muere. Un curso fascinante para redescubrir el valor de la palabra poética y conocer su mítico origen.

viernes, 19 de febrero de 2010

LA PALABRA POETA


Los poetas y la tradición

La palabra poeta es de origen griego y viene de uate que significa el que ve, de donde a su vez, deviene vate y vaticinio. Este detalle en relación a la etimología del término nos da una idea más profunda acerca de lo que significa ser poeta, y de la función que desde un comienzo ha tenido el lenguaje poético en la vida del hombre.
Pero tal vez sea bueno aclarar que si bien el poeta puede en el cenit de su arte acceder a verdaderas visiones tal como les sucede a los reformadores sociales o a los creadores de religiones, este lo hace tan sólo como artista, es decir sin la más mínima pretensión de acceder a ninguna verdad absoluta.
El arte a diferencia de la ciencia y la religión o la política no busca ni pretende en absoluto la verdad, sino tan sólo la belleza. Lo cual no significa que para él, la suya no sea en definitiva también una experiencia numinosa, que de hecho, terminará transformando su visión del mundo. Y esto es así por el hecho de que tanto unos como otros al inspirarse beben de la misma fuente.

viernes, 5 de febrero de 2010

CURSOS Y TALLERES/ CICLO 2011


Taller de mitos y lenguaje simbólico (clases individuales)

Lectura y análisis de mitos y leyendas del mundo antiguo que nos permitan establecer las características discursivas del lenguaje simbólico y su estrecha relación con los procesos oníricos, a la luz de los postulados de Freud, Jung y Joseph Campbell.

Duración: 1 cuatrimestre
(día y horario a convenir)

CURSOS Y TALLERES/ CICLO 2011


Taller de lectura y reflexión (clases individuales)

Este curso está destinado a todos aquellos amantes de la lectura que sientan la necesidad de tener una guía eficaz, que les ayude a fortalecer su comprensión lectora para aprender a analizar un texto literariamente. A partir de distintos marcos teóricos iremos ensayando diferentes posibilidades de análisis, teniendo como premisa que la lectura es una actividad de producción; y el texto no es nunca algo dado, sino una matriz generadora de significado.

(Propuestas de lectura por parte de cada alumno y análisis de los mismos según las categorías aprendidas).

Duración: 1 cuatrimestre
(día y horario a convenir)

CURSOS Y TALLERES/ CICLO 2011


Curso de escritura creativa (taller grupal)

El objetivo de las clases es iniciar a los alumnos en la práctica de la escritura creativa. Para lo cual se les transmitirán conceptos fundamentales de teoría literaria, sin dejar de estimularlos para que encuentren su propio estilo. Se leerán y analizarán, además, textos de sus autores preferidos, a modo de ejemplo de las categorías aprendidas, para que puedan apropiarse de técnicas y recursos que fecunden sus propios escritos. Haremos, también, un repaso de las diversas corrientes literarias y se sugerirán consignas de escritura orientadas a la producción de textos que corregiremos en clase.
Al final del ciclo, se invitará a los alumnos a participar de una antología que publicaremos a fin de año.

Duración: 1 cuatrimestre
Horario: miércoles de 19 a 20 30hs.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Acerca de las clases de escritura (entrevista)

viernes, 26 de diciembre de 2008

Clase en el Museo Larreta



Mundos Posibles

La semana pasada visitamos el museo Enrique Larreta en el barrio de Belgrano. El objetivo era trabajar y experimentar “in situ” las colecciones de mundos posibles que hay en el universo simbólico de nuestra cultura.
Vimos jardines exquisitos, vimos un patio andaluz, vimos senderos hechos de árboles y enramadas; caminamos como lo deben haber hecho sus antiguos pobladores, oyendo el crujir de las hojas sobre la tierra blanda. Vimos los cuartos y los objetos de arte que coleccionaba Larreta, palpamos la presencia de un pasado que aun permanece flotando sobre esa casa de ladrillo y argamasa que mandaron levantar sus arquitectos. Un autentico mundo posible más allá de la realidad concreta y cotidiana.
Hablamos del universo árabe y de las Mil y Una Noches, de odaliscas bajo la luz de la luna, del Rey David, de ombues, de sombras y de la Pampa, de escritores jóvenes que se burlaban socarronamente de Larreta, de la literatura española; y por supuesto de la historia del maravilloso barrio de Belgrano.
De todas las impresiones que nos dejó la casa de la calle Juramento hubo una en particular que quisiera comentar ahora. En uno de los jardines hay una efigie alegórica que remite a una de las estaciones y según vimos en el cartel ilustrativo en Europa suelen tenerlas en los parques para representar el ciclo de las estaciones. Al llegar a mi casa encontré este fragmento en un libro de símbolos que quizá pueda servir:

Estaciones


“Las estaciones han sido diversamente representadas en las artes: la primavera por un cordero; el verano por un dragón escupiendo llamas; el otoño por cuernos de la abundancia desbordantes de frutos; el invierno por una salamandra, etc. La sucesión de las estaciones, como la de las fases de la luna, escande el ritmo de la vida, las etapas de un ciclo de desarrollo: nacimiento, formación, madurez y declive; ciclo que conviene tanto a los seres humanos como a sus sociedades y sus civilizaciones. Ilustra igualmente el mito del eterno retorno. Simboliza la alternancia cíclica del empezar de nuevo”.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Mitos y lenguaje simbólico - Taller




Objetivos:

Lectura y análisis de mitos griegos que nos permitirán establecer las características discursivas del lenguaje simbólico y su estrecha relación con los procesos oníricos a la luz de los postulados de Freud, Jung y Joseph Campbell.

Programa:

I. El lenguaje olvidado

Naturaleza del lenguaje de los símbolos. Diferencia entre signo y símbolo. ¿Qué es un mito? Sueño y mito: valor simbólico de los mitos. La aventura del héroe: el viaje interior.

II. El panteón griego

Los siete dioses y los siete planetas del mundo antiguo. Naturaleza y hechos de Artemis, Ares, Hermes, Zeus, Afrodita, Crono y Apolo. Análisis de las diferentes imágenes míticas según el lenguaje simbólico.




Mito

El mito se halla relacionado con el discurso metafísico: enuncia por medios poéticos situaciones para las que no tiene respuesta un enfoque científico.

En su forma más primitiva, los mitos solían presentarse como narraciones sobre dioses, héroes o hechos naturales. Para el psicoanálisis, el mito suele tener un valor análogo al que se atribuye a los sueños; en consecuencia, autores como Freud y Jung sostienen que el lenguaje mítico, convenientemente interpretado, revela aspectos ocultos de la personalidad humana y proporciona arquetipos o modelos de experiencia elaborados a lo largo de las múltiples generaciones de nuestra especie. El mito es un elemento muy utilizado en literatura y es posible afirmar que todas las piezas de ficción aspiran a constituirse en mitos, en la medida en que son revelaciones significativas de la naturaleza humana.

Para Joseph Campbell, los mitos y la religión ocultan algunas verdades que mediante el moderno instrumento del psicoanálisis es posible descubrir. Y entiende que ambas disciplinas operan en el orden de una gramática en común: la del lenguaje simbólico.

En todo el mundo habitado, en todos los tiempos y en todas las circunstancias, han florecido los mitos del hombre; han sido la inspiración viva de todo lo que haya podido surgir de las actividades del cuerpo y de la mente humana. No seria exagerado decir que el mito es la entrada secreta por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten en las manifestaciones culturales humanas”.

Lectura y reflexión - Clases individuales


Objetivos:

Está destinado a todos aquellos amantes de la lectura que sientan la necesidad de una guía eficaz que les permita profundizar y aprender a analizar un texto. A partir de distintos marcos teóricos (Formalismo ruso, estructuralismo, Bajtín, etc) iremos ensayando diferentes posibilidades de análisis, teniendo como premisa que la lectura es una actividad de producción y el texto no es nunca algo dado, sino una matriz generadora de significado.

Programa

Teorías de la recepción. ¿Qué es leer? El lector como cocreador. Los géneros discursivos: tipos y secuencias textuales. Modelos de análisis: formalismo ruso, círculo de Bajtín y R. Barthes. Literatura y psicoanálisis. Aprender a leer poesía. Gramática del lenguaje simbólico.

(Propuestas de lectura por parte del grupo y análisis de los textos según las categorías aprendidas).


LECTURA

A menudo se han suscitado prolongados debates en torno de la lectura, basados en el interrogante planteado acerca de si el escritor compone su obra con la intención de ser leído o con el mero propósito de liberarse de ciertas preocupaciones íntimas. Desde el punto de vista literario esta formulación del problema es absolutamente ociosa e inútil, pues el texto poético solo se constituye al completarse el circuito formado por escritura y lectura. Aun más, cabe enfatizar que el autor del texto siempre propone una composición que posee cierto margen de apertura que solo se completa o se cierra a través de la intervención de cada lector. Como ha señalado certeramente Jorge Luis Borges, ninguna producción literaria del pasado puede ser abordada por un lector del presente sin que tal lector no proceda a modificar su sentido, a causa de las condiciones y experiencias de la vida contemporánea y también de la familiaridad que ha adquirido con la producción artística más reciente.

Cuando un texto de renombre en el pasado cesa de provocar estímulos renovadores en el lector del presente su validez artística puede considerarse transitoria o definitivamente menguada y su perduración y estudio adquieren solo un interés arqueológico, no estético.

Jaime Rest. (1979) Conceptos de Literatura Moderna.

Buenos Aires. Centro Editor de América Latina

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Técnica-Expresión-Danza-Epifania

Las cuatro etapas del desarrollo artístico





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Julio Recloux, escritor argentino, nació en Buenos Aires en 1965. Cursó estudios de psicología en la Universidad Nacional de Mar Del Plata y de Castellano, Literatura y Latín en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Ha sido alumno de Silvia Plager quien lo formó como escritor y coordinador de talleres literarios. Fundó el suyo en abril de 1999. Trabajó, más tarde, también, para la Secretaria de Cultura de la Nación, coordinando talleres en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. Estudió la psicología de Carl Jung y la obra de Joseph Campbell. Como narrador, ha publicado junto a Ana Quiroga y otros colegas en el 2004 el libro Cuentos al oído de Buenos Aires, editado por la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2010, publicó la primera antología de su taller bajo el título: Confabulatores Nocturni. Luego, en 2012 Fantasías elementales y La maquinaria del atrapasueños (Ediciones Nueve Puntas). Actualmente dirige el sello Ediciones Nueve Puntas, escribe en la sección literaria de la revista Uno Mismo y trabaja con sus alumnos en forma privada dictando clases individuales y grupales.