viernes, 30 de abril de 2010

ChuangTzu y la mariposa

Mientras miraba las estrellas, apoyado sobre la ventana, Chuang Tzu imaginaba cómo sería su vida si pudiera volar…
Era lunes, caminaba por las calles de Londres, llevaba un sobretodo gris, zapatos negros, boina y un maletín. No sabía muy bien a dónde iba, pero de todos modos caminaba y no dejaba de hacerlo. Al cabo de unas veinte cuadras, se encontró con una casa, justo en frente de él, era antigua, con muchas ventanas y una enorme chimenea sobre el techo, parecía estar abandonada. Chuang era una persona sumamente inquieta, con grandes ideales (de allí su idea de volar), por eso decidió entrar. Tocó la puerta, pero nadie contestó. Se asomó por la ventana, dentro de la casa observó un jardín gigante, con flores, árboles y aves. Por dentro la casa parecía estar muy bien cuidada, a pesar del aspecto terrible que tenía por fuera. Chuang sentía grandes ganas de entrar, pensó, ideó y luego llevó a cabo su plan. El martes por la mañana volvió a aquella casa y consiguió entrar. En ese momento se sorprendió y asustó, no comprendía qué estaba pasando, era como si al pasar por la puerta se encontrara en otro mundo, lo que Chuang había visto por la ventana, ese jardín, era toda la casa, la casa era un inmenso jardín sin edificios alrededor, ni calles, ni casas vecinas… .
Al caminar por los pastizales, llenos de girasoles y jazmines sentía que se alejaba cada vez más de la puerta, que esa caminata era infinita. A pesar de eso, siguió caminando, como siempre, sin saber a dónde ir, pero sin dejar de hacerlo. El paisaje era cada vez más bello, sentía el cielo y las nubes muy cerca, la brisa rozaba su cara suavemente y alrededor aves de todas las especies junto a él…
Al despertar miró las estrellas por la ventana, y luego ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa que estaba soñando que era Tzu.

Laila Recloux

jueves, 25 de marzo de 2010

Pleno



Pleno

Al acecho,
en mi ríspida frontera
me erizó tu tenue geografía.

Escalé tus muros,
caminé tus calles
conocí el encanto
de las nieves de tus cumbres
reposé en tus valles,
horadé tus precipicios
nadé en sus vertientes
de cara al sol
me aferré a sus laderas.

Rozó tu paisaje el ansia
rugosa de mi piel gastada,
jugaba en tu nerviosa gramilla.
Agitada turbulencia del volcán
revelando despiadado
ardor de guerras futuras
en tus bélicas trincheras.

Y escalé los precipicios
desandé los valles
crucé cantando las cumbres,
bebí extasiado de tus nieves
paseé por tus calles incólumes.

Descendí los muros infinitos.

Llegué hasta tu puerta:
no la crucé…

Me quedé a vivir en tu comarca.

Marcelo Truffini

miércoles, 24 de marzo de 2010

El destino



El destino reparte pizzas y va en vespino

A mi me toco una fría, si sabía

hubiera pedido chino,

Dejaría el gusto a caramelo

Y el estomago repetiría

Y no que, pescado frito me quede

Y más pancho que ancho , pienso:


La próxima vez

Rápida será mi comida y sin prisas mi camino


David López Macias

domingo, 14 de marzo de 2010

Taller de escritura creativa



El taller de escritura es parte integral (y una extensión) de las clases individuales que nuestros alumnos toman semanalmente. Es por tanto un espacio lúdico de estudio y de trabajo complementario que proponemos para favorecer el encuentro con el otro, como una apertura a otras voces y otras miradas, en la idea de que el intercambio potenciará el crecimiento artístico y literario de los alumnos.
El taller es abierto. Cualquiera puede invitar a sus amigos. La única condición es estar interesado en desarrollarse en torno a la lectura y la escritura creativa.
Las reuniones tienen lugar una vez por semana. Los textos de los alumnos, que surgen de las consignas de escritura, se publican en la página del taller.
Ocasionalmente, invitamos a los alumnos a concurrir al cine o al teatro y a debatir, luego, lo visto para, por un lado, profundizar lo estudiado en las reuniones; y estimular, por otro, su creatividad.
Los alumnos que estén interesados podrán participar de la actividad de los grupos de estudios culturales del taller, que hacen foco en temas muy puntuales en torno del vínculo que la literatura tiene con otras disciplinas concomitantes, como así también con otras artes.

Simbólica de la mariposa



El lenguaje de los símbolos: la mariposa

El ser humano es un animal simbólico, esto es, produce y adopta símbolos que le permiten comunicarse tanto con otros como consigo mismo. En tiempos muy remotos existió el tótem. Este se le revelaba a uno en una visión en el curso del pasaje de la niñez a la adolescencia. Podía ser un animal o una planta pero lo fundamental eran su carácter de protección y guía, a semejanza de un antepasado, y que establecía con uno un lazo de parentesco, con todos los derechos y los deberes que esto implicaba. Su imagen podía grabarse con un tatuaje en el cuerpo o pintarse sobre la ropa o los objetos personales en forma de un retrato o de un colgante y le eran atribuidos poderes mágicos. Curiosamente, en la actualidad, esta práctica no ha desaparecido, pero se ha modificado. También hoy nos hacemos tatuajes o compramos un talismán o una remera que porta una imagen de un águila o un jugador de fútbol. Lo que tienen en común estas costumbres modernas y las del pasado es que son prácticas que permiten la identificación entre ese objeto simbólico y su poseedor. El objetivo de esta identificación sigue siendo el mismo y podemos distinguir en el un doble sentido: por un lado, apropiarse de las virtudes del ser-objeto que se intenta asimilar y por otro, inmunizarse contra sus posibilidades negativas.
En el caso de la mariposa, por su gracia y ligereza puede ser un emblema de la mujer. Otro aspecto de su simbolismo esta fundado en su metamorfosis: la crisálida es el huevo que contiene la potencialidad del ser; la mariposa que sale es un símbolo de su resurrección. También es si se prefiere la salida de la tumba. No es casual que en la mitología griega a Psique (el alma) se la represente con alas de mariposa. En la simbólica cristiana la mariposa es el alma desembarazada de su envoltura carnal. En ciertos mitos africanos el hombre sigue de la vida a la muerte el ciclo de la mariposa: en su infancia es una pequeña oruga, y una gran oruga en su madurez; se convierte en crisálida en la vejez; su tumba es el capullo de donde sale su alma que vuela como la mariposa. También el psicoanálisis ve en ella, por último, un símbolo de anhelo de renacimiento.

Julio C. Recloux

ELLA



Mira el bolígrafo en su mano y aprieta los labios derrocha lágrimas entre el tiempo que cubren las pestañas y vuelve a sonreír, abre las puertas parpadea siente ese “volver atrás” en un sentido propiamente descriptivo. Y mira otra vez.
Camina entre las hojas que la despiertan del insomnio se aleja de las voces que la mantienen dormida. Y responde. Comprende aturdida el silencio que entienden las palabras y ahoga miedos, supera los recuerdos vacíos recuerda nombres propios olvidados olvida significantes se desespera camina confundida dice no caminar toma sin entenderlo dice no tomar, sube los precipicios cae al cielo baja las escaleras y olvida que sabe recordarlo todo recuerda que no es triste cuando es alegre recuerda los payasos llora exagerada, imita alegorías y alegrías también, se enamora descarada enamora con palabras. Dice no saber. Parece ingenuamente inocente parece inteligente. Dice no poder. Piensa ilimitada dice no poder pensar adentro, sale de todos lados entra sola cuando quiere busca amigos pierde todo (quiere demasiado). Piensa en olvidar piensa que puede hacerlo sabe que sólo el olvido es imposible sabe que no puede dejar de pensar sabe que el silencio no está permitido. Busca más palabras pide voces busca lugares encuentra menos cada día.
Y se esconde.

Solange Barroso

jueves, 11 de marzo de 2010

La dinastia Tang


Si me preguntas porque habito en los verdes montes
reiría en silencio.
Mi alma está en calma.
El capullo del duraznero
sigue el curso del agua en movimiento

Hay otro cielo y otra tierra,
más allá del mundo de los hombres.

Li Tai Po
Técnica-Expresión-Danza-Epifania

Las cuatro etapas del desarrollo artístico





Mi foto
Julio Recloux, escritor argentino, nació en Buenos Aires en 1965. Cursó estudios de psicología en la Universidad Nacional de Mar Del Plata y de Castellano, Literatura y Latín en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Ha sido alumno de Silvia Plager quien lo formó como escritor y coordinador de talleres literarios. Fundó el suyo en abril de 1999. Trabajó, más tarde, también, para la Secretaria de Cultura de la Nación, coordinando talleres en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. Estudió la psicología de Carl Jung y la obra de Joseph Campbell. Como narrador, ha publicado junto a Ana Quiroga y otros colegas en el 2004 el libro Cuentos al oído de Buenos Aires, editado por la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2010, publicó la primera antología de su taller bajo el título: Confabulatores Nocturni. Luego, en 2012 Fantasías elementales y La maquinaria del atrapasueños (Ediciones Nueve Puntas). Actualmente dirige el sello Ediciones Nueve Puntas, escribe en la sección literaria de la revista Uno Mismo y trabaja con sus alumnos en forma privada dictando clases individuales y grupales.