martes, 21 de diciembre de 2010

Confabulatores Nocturni/ antología de nuestro taller (2010)

Ya se acerca un nuevo año. Es este un tiempo de recapitular lo vivido en torno a los logros alcanzados y los por alcanzar. Este 2010, que ahora declina, no ha sido un año más para nuestro taller. Hemos logrado publicar no sólo nuestra tan ansiada revista, sino también nuestro primer libro colectivo. Estamos muy felices y satisfechos y con muchas ganas de seguir trabajando para que Confabulatores Nocturni sea tan sólo el primero de una larga serie de títulos por venir. Feliz año para todos ustedes y gracias por acompañarnos!!!
A continuación, les transcribo el prólogo que escribí para este libro.
Hay quien afirma que un libro es como una lámpara maravillosa. En su
interior mora encerrado un genio. Basta abrir el volumen y leer el texto para
que algo mágico ocurra. Hay libros-puertas, libros-espejos, libros-niebla, que
pueden mover tu punto de encaje y transportarte a una realidad aparte, al reino
de la ficción, de los mundos posibles, donde experimentar la libertad absoluta
de ir más allá de vos mismo, pero sin dejar de ser vos mismo. Este libro es uno
de esos. Y quiero que sepas que no saldrás indemne de este viaje, una vez que
hayas decidido emprenderlo. Nadie sabe qué clase de poderosísimas y misteriosas
fuerzas habrán de ponerse en movimiento, no bien un libro como este, es puesto
en circulación y encuentra un lector. El círculo de la comunicación poética se
cierra sólo cuando alguien lee el texto. Y nadie ignora la importancia de la
lectura para actualizar y aportar sentido a la obra literaria.Presentarte esta
antología de mis alumnos es algo decididamente muy parecido a la felicidad.
Aunque, hay algunos que ya han publicado; la mayoría de estos autores es novel.
Mientras escribo este prólogo, vienen a mí las veces en que, algo escépticos, me
preguntan si será posible publicar algún día. No recuerdo que respuesta fui
capaz de darles en aquellas ocasiones, pero quién podrá dudar de que este libro
que tenés entre tus manos es la mejor y más real de las respuestas. Como ves,
los sueños, pueden hacerse realidad.Estos escritores que hoy presento en
sociedad han tomado clases en alguno de los talleres de formación literaria que
vengo coordinando en el bar de la librería Clásica y Moderna, en Buenos Aires
desde el 2006 a la fecha. Y me parece que no puedo evitar (llegado a este punto)
dar una idea, aunque sea somera, de lo que para mí es un taller de escritura. Lo
pienso ante todo como un espacio lúdico, una zona de exploración artística, que
debe permanecer abierta y libre de cualquier interferencia por parte de quien lo
coordina. Y me gustaría señalar que para mí, el papel del coordinador, es
análogo al de una partera, es decir: se limita a brindar una mínima ayuda, pero
son la madre y el niño los que producen el alumbramiento. No se me escapa que
ésto implica, desde lo ideológico, una clara toma de posición en torno al
encuadre pedagógico del taller con un anclaje en la mayéutica de Sócrates. Y
ésto obedece a que creo que los futuros escritores que vienen a formarse son
sujetos de un saber, en varios sentidos, pero muy especialmente, en lo que atañe
a su proyecto literario.Un comentario aparte me merece el hecho de que hemos
incluido en esta antología capítulos de novela aún en etapa de elaboración y
corrección, y quiero decir que aunque hoy en día esto no sea usual es parte de
una larga tradición en nuestra literatura. Los lectores memoriosos recordarán
que Roberto Arlt publicó de esta manera los dos primeros capítulos de su novela
El Juguete Rabioso en la revista Proa. Por otro lado, antes de terminar,
quisiera referirme brevemente a una anécdota que da cuenta del porqué del título
que hemos elegido para esta antología. En septiembre del año 93, durante un
vuelo a Misiones conocí a Laila Hassan. Un rato antes, habíamos despegado de
aeroparque. Tenía en mis manos un ejemplar de Las Mil y Una Noches que me
disponía a leer, cuando ella se presentó y empezamos una charla que duraría todo
nuestro viaje. Me contó que no sólo su padre sino también su abuelo, a quién
ahora iba a visitar, eran Ashojs; y que gracias a ellos, esos relatos
maravillosos sobre genios, mercaderes, espadas de luna, pillos y mujeres
sensuales, quedarían sellados para siempre en su memoria. Supe que era odalisca,
que vivía en Palermo con su familia y que bailaba casi todas las noches en el
restaurán que su padre tenía en la calle Thames. Me dijo que su abuelo se
llamaba Aruj o Anush, y que había venido en las primeras décadas del siglo XX de
Afganistán para radicarse en Misiones. Los ashojs son una antigua cofradía de
poetas que componen, recitan y transmiten leyendas y canciones de la tradición
de manera oral y he oído que aún en nuestros días se los puede encontrar por
ciertas regiones del Asia Menor. Hay quienes afirman incluso, que la leyenda del
héroe de Babilonia, Gilgamesh, hallada inscripta en una serie de tablillas de
más de 4000 años de antigüedad a mediados del siglo XX por unos arqueólogos, y
que sería en realidad de origen sumerio; y la base del relato del diluvio del
Tanaj, y el concepto cristiano del mundo, ha llegado hasta el presente sin
alteraciones en su forma, merced al trabajo invalorable de generaciones y
generaciones de ashojs. La joven me contó que su abuelo había presenciado en su
infancia en Kabul, más de una vez, torneos de improvisación y cantos donde
actuaban ashojs venidos de Persia, Turquía y Transcaucasia, para animar esas
veladas a las que concurría muchísima gente; y que a veces podían durar y
extenderse a lo largo de varios días. Hablaba de su abuelo y de esos poetas con
una enorme admiración, y más de una vez note en sus ojos un brillo inusual al
referirse a ellos y sus magníficos relatos.Luego, el avión aterrizó en Posadas y
antes de despedimos, Laila, muy amablemente, me dijo que si estaba de acuerdo
podía hablar con su abuelo para que yo pudiera conocerlo, propuesta que por
supuesto no dudé en aceptar.Dos días más tarde, un jueves, fui a conocer al
viejo ashoj. De más está decir que para mí aquella noche mágica resultaría
inolvidable: una cena a la luz de las velas, el ritmo incansable del derbake, el
sutil encanto de la danza árabe... hablamos de Las Mil y Una Noches, del manto
de estrellas que sólo puede apreciarse en el cielo de medio oriente y de una
misteriosa escuela de sacerdotisas que existió en Bagdad en tiempos ya
olvidados. Supe que Alf laila ua laila es el titulo de aquel libro en árabe y
que, según una antigua leyenda, la primera odalisca de la historia tuvo por
nombre Laila, que significa noche. Conocí de primera mano el arte del ashoj y
comprobé que esos narradores son capaces de transportarlo a uno a tiempos y
lugares remotos; y conmoverlo hasta la medula de los huesos, hasta hacerlo
olvidar por completo de su realidad cotidiana, y que esa es la esencia de su
misión en la tierra. Supe, también, que todos los jueves en cualquier parte del
mundo donde el azar quiere que se encuentren dos o mas gente de la noche, beben
vino color rubí, recitan juntos algún poema de la tradición, comparten unos
dátiles y brindan en honor de Mushkyl Gussha, un mítico benefactor de la
humanidad. Sentí un gran honor de que me hubieran invitado justamente esa noche.
Finalmente, luego de haber tomado mucho vino y escuchado historias en verdad
fascinantes, y disfrutar del baile de la espléndida Laila, llegó la hora de la
despedida Cuando traté de expresarle al ashoj y a los demás invitados lo que
sentía, y mi agradecimiento por tan hermosa velada, me sugirió con sincera
humildad que el agradecido era él, y que no debía nunca en la vida dejarme
impresionar por esos títulos altisonantes con los que la gente suele tratar de
impresionarlo a uno. Agregó que él sería muy feliz si podía recordarlo no tanto
como un ashoj, sino nomás como alguien que contaba historias durante la noche.Me
gusta pensar (y tengo para mi que así será) que esta humilde publicación
favorecerá el surgimiento de nuevos y muy poderosos narradores, que contarán
historias que perdurarán y nos inspirarán, sin dejar de conmovernos, como en
tiempos legendarios lo han hecho las de aquellos inolvidables ashojs.

Julio Recloux en Confabulatores Nocturni


martes, 7 de diciembre de 2010

Regina Coeli

Les posteo este breve texto sobre el arquetipo lunar que escribí para mi nueva novela El Laberinto de Parque Chas. La ilustración es de Namibia Canario y el video, que tienen más abajo, es uno que encontré en Youtube por azar y que al parecer han hecho inspirándose en una novela de Dion Fortune cuyo título en castellano es La Sacerdotisa del Mar. Una espléndida historia de la autora de La Cábala Mística, que además de escritora era psicoanalista, y que prometo reseñar próximamente.

La luna gobierna sobre las aguas. No importa si se trata de lluvias, ríos o mares abundantes en peces. Ella marca un ritmo, un pulso constante; un abrir y cerrar, un perpetuo aparecer y desaparecer. Tal vez por eso se habla de ella como un ícono de la resurrección de las almas. Su influjo actúa sobre todo lo que fluye, como la circulación de la sangre, la cicatrización de una herida, el crecimiento del pelo o las plantas. Por su ciclo de veintiocho días está asociada a la mujer y por lo tanto a la fertilidad. Y se sabe que también incide sobre los alumbramientos.

La gente del campo sigue muy de cerca los ciclos lunares sobre todo antes de sembrar o cosechar los frutos de la tierra. La luna también se asocia con los espejos porque su fuego es el reflejo del sol. Se dice que Pitágoras tenía uno mágico que ante la luz lunar mostraba el porvenir. Hay algo inefable en la luna que desde siempre ha despertado nuestra imaginación, inspirando a los poetas. Hay en este cuerpo celeste un halo de eterno retorno que acaso lo hace resplandecer muy especialmente entre todos los arcanos.


sábado, 4 de diciembre de 2010

El poder del Mito


Los mitos han existido desde siempre, están en la raíz de cada pueblo, de cada tradición conocida, son la base de nuestra inmensa riqueza cultural. En tiempos remotos, los seres humanos encontraban en ellos pautas y ejemplos, consejos, direcciones y vías para encauzar la trayectoria que debían dar a sus propias vidas.
Veían en ellos el camino que podía llevarles al descubrimiento y a la realización del sentido de la existencia, ese oculto y ansiado sendero que nos lleva al conocimiento de nosotros mismos, a saber que somos uno con los demás y con toda la naturaleza que nos rodea. Sin embargo, en la actualidad no se da importancia a los cuentos, que son los restos que han permanecido a salvo del naufragio y que tanto nos gustaba escuchar cuando éramos niños. Siempre tenían el mismo principio: “érase una vez…”, refiriéndose a ese gran tiempo mítico anterior al nuestro. Nos encantaban porque nos hacían viajar a aquellas edades fabulosas donde reinaban reyes sabios o malvados, princesas y monstruos, enanos y gigantes, héroes y magos que atrapaban nuestra atención despertando esos mundos extraordinarios en nuestra propia imaginación, que es la sede del recuerdo.

Joseph Campbell (N.York 26-3-1904 – Honolulu 30-10-1987), fue profesor de mitología y religiones comparadas, uno de ésos que creían que existe “un punto de sabiduría, más allá de los conflictos de ilusiones y verdades, con el que las vidas pueden volver a unirse”. Encontrar este punto significaría realizar la gran unión. Joseph Campbell creía que ésa era “la cuestión fundamental de nuestro tiempo” y consideraba los mitos como nuestros aliados decisivos en la búsqueda de respuestas. Su carrera de profesor empezó en 1934 en el Sarah Lawrence College, donde enseñó durante casi cuarenta años y donde, en su honor, fue fundada la “cátedra de mitología comparada Joseph Campbell”. Su aula siempre estaba llena de estudiantes a los que durante sus clases “dejaba sin aliento”.

Con sus trabajos Joseph Campbell revivió la mitología. Decía que no se trataba de cuentos para contarlos junto a una fogata, sino de poderosas guías para el espíritu humano. Mostraba que los relatos mitológicos de todo el mundo, a pesar de parecer muy diferentes, en realidad eran todos iguales. Su verdad universal era siempre la misma, sólo que se contaba en diferentes tiempos históricos y de diferentes maneras. La obra de Joseph Campbell influyó en numerosos estudiantes, científicos, escritores, músicos y directores de cine. Uno de ellos fue su amigo George Lucas que, inspirado por el libro de Campbell “El héroe de las mil caras” (The Hero with a Thousand Faces), rodó su conocida obra maestra “La guerra de las galaxias” (Star Wars).

George Lucas y Joseph Campbell se hicieron muy amigos después de que el director, anunciando lo mucho que le debía a la obra de Campbell, invitara al científico a ver su trilogía. Durante la visita, disfrutando de nuevo de los peligros y hazañas de Luke Skywalker, Campbell se entusiasmaba diciendo que “Lucas había introducido la más poderosa y la más fuerte vuelta” al clásico cuento del héroe. “¿Y qué es eso?”, le preguntó entonces el periodista Bill Moyers. “Es lo que Goethe dijo en el Fausto, pero que Lucas ha sabido expresar en un lenguaje moderno: el mensaje de que la tecnología no nos salvará. Nuestros ordenadores, nuestras herramientas, nuestras máquinas no son suficientes. Tenemos que apoyarnos en nuestra intuición, en nuestro verdadero ser.” “¿Y eso no es una ofensa a la razón?”, preguntó el periodista “¿no le parece que nos retiramos a una gran velocidad de la razón?” “No, no se trata de eso. En el viaje del héroe no se trata de negar la razón. Al contrario, superando las pasiones oscuras, el héroe simboliza nuestra capacidad de controlar al salvaje irracional que llevamos dentro. Luke Skywalker nunca fue más racional como en el momento en que encontró dentro de sí mismo las habilidades de carácter necesarias para enfrentar su destino”.

En una de sus clases Campell dijo: “El fin del viaje del héroe no está en su identificación con cualquiera de los personajes o poderes que experimentó. El objetivo final de la búsqueda no debe ser la propia liberación ni el propio éxtasis, sino la sabiduría y el poder de servir a los demás. Una de las muchas diferencias entre una persona famosa y un héroe es que el famoso vive sólo para sí mismo, mientras que el héroe actúa para redimir a la sociedad.”

Joseph Campbell murió repentinamente en 1987 después de una corta lucha contra el cáncer. En 1988, una serie popular con el periodista Bill Moyers, “El poder del mito” (The Power of Myth) presentó a millones de personas las ideas de Campbell. Era un serial de seis episodios, lleno de la sabiduría vital y la energía inspiradora que esos dos hombres despertaron durante las conversaciones mantenidas a lo largo de los dos últimos años de la vida de Campbell. El serial tuvo también su forma escrita bajo el título Joseph Campbell, El poder del mito, Conversaciones con Bill Moyers.

Por Daliborka Kikovic - Tomado de revistaesfinge.com

lunes, 29 de noviembre de 2010

Relato mitológico mapuche



A continuación les comparto un antiguo mito cosmogónico mapuche, relatado por Ziley Mora en "Magia y secretos de la Mujer Mapuche"

"EL Gran Poder: Füta Chaw, envió a una estrella- hija suya- con figura de varón para poblar el desierto de la Tierra. El hombre cae de cabeza al árido suelo volcánico y queda inconsciente.

Ante esta contingencia que le impedía cumplir su misión, el Gran Poder, decide enviar otra estrella- ahora con forma de mujer- para que lo despierte.

Pero este ser estelar viene mejor dotado que el anterior, como cae de pie, muy bien asentada en lo concreto y en lo real, pero lejos de su compañero celeste y ahora terrestre, las plantas de sus pies disponen de una particularidad: tienen el poder de hacer brotar una mullida alfombra vegetal, y de hacer nacer de ella diversas plantas, flores y árboles de variadas especies. Y de las palmas de sus manos se desprendía el poder de dar vida a los animales de la Tierra: en su camino hacia el varón para sacarlo de su sueño o embotamiento, podía recoger las mismas flores nacidas de sus pies, deshojar sus pétalos que, lanzados al aire, se convertían en las distintas variedades de aves. Una vez al lado del varón, va despertando cada uno de sus miembros. Entonces, de ellos, de los brazos, del tórax, de las piernas del primer hombre que son despertadas por la mujer, surgen las grandes montañas, abismos y ríos de la tierra. Sin embargo la mujer se ve impedida sola frente a uno de los órganos del varón: Ella puede despertar todo el cuerpo, la mente y los afectos del hombre, pero no puede hacer despertar su espíritu Pellü, que está profundamente arraigado en el órgano del corazón, el Piwke. La Gran Voluntad de Füta Chaw había querido que el despertar del espíritu fuera del varón fuera tarea del hombre solo: en el deber de recuperar el ser de la conciencia, la ayuda femenina hacia no bastaba. Pero sin ella, tampoco el hombre llegaría nunca a esa decisión crucial: autodespertar la chispa divina de su espíritu.

La gran enseñanza de este mito consiste en mostrar la íntima conexión y casi identidad entre mujer y naturaleza: Ella es quien despierta las virtudes y las potencias que duermen como posibilidades al interior de la creación. Lo femenino seduce y alumbra, estimula y pare, se adorna para despertar el germen dormido y lo devuelve nacido acrecentado y completo, desde su propio útero. Despertando y pariendo las fuerzas de la vida la mujer es la personificación de la naturaleza"

domingo, 28 de noviembre de 2010

El lenguaje poético

Nuestro taller se propone invitar a los alumnos a descubrir el mundo poético, es decir, darles la posibilidad de concebir poéticamente el mundo a través del lenguaje. Al mismo tiempo apunta a desarraigar de sus mentes la idea (muchas veces instalada por la Escuela o los Medios) de que la poesía es o bien un medio fácil de reemplazar risas y lágrimas o bien un modo retorcido, ampuloso, grandilocuente de decir lo que se podría decir de otra manera.

La poesía es otra cosa: es un lenguaje que se vuelve objeto, que incide en nosotros al punto de modificar sutilmente nuestras percepciones, tomas de decisión y visión global del mundo. Creemos que la poesía tiene un poder transformador que está ligado a su capacidad de configurar experiencias por las que hemos transitado, constituyendo un modelo (flexible) que nos vuelve más dúctiles y sapientes al momento de comprender y comprendernos; o a la hora de enfrentar situaciones semejantes a aquellas que la palabra poética nos permitió configurar.

Ahora los invito a disfrutar del siguiente video con una escena muy signifícativa sobre la poesía extraida del film La Sociedad de los Poetas Muertos.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El paisajista



El paisajista es un antiquísimo relato de la antigua China.
Hay innumerables versiones que han pasado por vía oral generación tras generación. Aquí les ofrecemos una de ellas:

Un pintor de mucho talento fue enviado por el emperador a una provincia lejana, desconocida, recién conquistada, con la misión de traer imágenes pintadas. El deseo del emperador era conocer así aquellas provincias.
El pintor viajó mucho, visitó los recodos de los nuevos territorios, pero regresó a la capital sin una sola imagen, sin siquiera un boceto.
El emperador se sorprendió, e incluso se enfadó.
Entonces el pintor pidió que le dejasen un gran lienzo de pared del palacio. Sobre aquella pared representó todo el país que acababa de recorrer. Cuando el trabajo estuvo terminado, el emperador fue a visitar el gran fresco. El pintor, varilla en mano, le explicó todos los rincones del paisaje, de las montañas, de los ríos, de los bosques.
Cuando la descripción finalizó, el pintor se acercó a un estrecho sendero que salía del primer plano del fresco y parecía perderse en el espacio. Los ayudantes tuvieron la sensación de que el cuerpo del pintor se adentraba a poco en el sendero, que avanzaba poco a poco en el paisaje, que se hacia más pequeño. Pronto una curva del sendero lo ocultó a sus ojos. Y al instante desapareció todo el paisaje, dejando el gran muro desnudo.
El emperador y las personas que lo rodeaban volvieron a sus aposentos en
silencio.




sábado, 13 de noviembre de 2010

En busca de la verdad



El demonio conversaba con sus amigos, cuando percibieron que un hombre se agachaba para recoger algo del suelo.
-Este encontró un pedazo de la Verdad –dijo el demonio.
Los amigos se quedaron preocupadísimos. Un pedazo de la Verdad podría salvar el alma de aquel hombre –y sería uno menos destinado al infierno. Pero el demonio continuaba imperturbable, contemplando el paisaje.
-No os preocupéis. ¿No imagináis lo que va a hacer con este pedazo? Como siempre, creará una nueva secta. Y conseguirá que más personas se alejen de la Verdad total.

Krishnamurti
Técnica-Expresión-Danza-Epifania

Las cuatro etapas del desarrollo artístico





Mi foto
Julio Recloux, escritor argentino, nació en Buenos Aires en 1965. Cursó estudios de psicología en la Universidad Nacional de Mar Del Plata y de Castellano, Literatura y Latín en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Ha sido alumno de Silvia Plager quien lo formó como escritor y coordinador de talleres literarios. Fundó el suyo en abril de 1999. Trabajó, más tarde, también, para la Secretaria de Cultura de la Nación, coordinando talleres en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. Estudió la psicología de Carl Jung y la obra de Joseph Campbell. Como narrador, ha publicado junto a Ana Quiroga y otros colegas en el 2004 el libro Cuentos al oído de Buenos Aires, editado por la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2010, publicó la primera antología de su taller bajo el título: Confabulatores Nocturni. Luego, en 2012 Fantasías elementales y La maquinaria del atrapasueños (Ediciones Nueve Puntas). Actualmente dirige el sello Ediciones Nueve Puntas, escribe en la sección literaria de la revista Uno Mismo y trabaja con sus alumnos en forma privada dictando clases individuales y grupales.